LA TRINIDAD: ¿VERDAD BÍBLICA
O INVENCIÓN
HUMANA?
Instituto Teológico
“Baxter” Honduras
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Introducción:
Una de las doctrinas fundamentales de la
llamada “Cristiandad” es La Santísima Trinidad, que es definida
como tres personas divinas en una sola esencia. Es decir, se define como que El
Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son tres personas divinas que comparten una
sola esencia. Luego nos dicen que estas tres personas son distintas pero a la
vez son un solo Dios Verdadero.
La Trinidad es considerada como un MISTERIO,
pues no se la puede concebir totalmente con nuestra mente finita. En realidad
resulta muy difícil comprender cómo tres personas divinas y distintas puedan
constituir un solo Dios verdadero. Escapa a toda la lógica y razonamiento
humanos. En realidad millones de trinitarios han aceptado ese dogma por la “fe”
más que por la fuerza de la razón misma. No obstante, la fe y la razón deben ir
de la mano. La fe debe estar sustentada en la razón, pues sino sería una fe
ciega. Por ejemplo, tenemos fe que existe Dios porque alguien tuvo que haber
creado este enorme reloj que es el universo regido por leyes. Las leyes
implican un Legislador, y Ése, por la razón misma, es Dios.
Lo cierto de todo es que ni Cristo ni sus
discípulos, hasta el siglo IV, creyeron en la Trinidad. Para ellos “Dios no era un Dios de confusión
sino de paz” (1 Corintios 14:33). El Dios Trino es un Dios confuso que trae
discordias y disputas. En la Biblia no existe la palabra Trinidad, y tampoco se
encuentra ningún texto canónico
que diga que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son un solo Dios. El único
texto que podría probar esa creencia Trinitaria es 1 Juan 5:7, texto que fue
interpolado siglos después, y en consecuencia se le reconoce como espúreo por
los eruditos bíblicos.
Origen de la Trinidad:
Sí, la Trinidad fue desconocida por un
espacio de casi 400 años (Siglo IV) partiendo del nacimiento de
Cristo, y sólo fue formulada de a pocos en los Concilios de Nicea (325 d.C), y de Constantinopla (381 d.C). En el Concilio de Nicea se
formuló lo que se llama la “semi-Trinidad”, es decir, se llegó a
la conclusión que el Hijo era igualmente “Dios” con el Padre, de su misma
substancia y esencia. Por tanto el Hijo es verdadero Dios del Verdadero Dios.
Del Espíritu Santo nada se discutió ni se concluyó.
Fue en el Concilio de Constantinopla (381 d.C) donde se incluyeron
frases en el credo por las cuales se afirmaba que el Espíritu Santo había de
ser adorado y glorificado con el Padre, que él procedía del Padre, y que era él
quien hacía la revelación. Y en el Concilio
de Calcedonia (451 d.C) se hizo más explícita la declaración
hecha en el Concilio de Constantinopla. Por esto la Nueva Enciclopedia Católica, 1967, dice de la
“Trinidad”: ...la fórmula dogmática “Un Dios en tres
Personas”... fue el producto de tres siglos de desarrollo doctrinal”. Y
en su libro La Iglesia de
los Primeros Tres
Siglos, Alvan Lamson dice: “...La moderna doctrina de la Trinidad no se haya en ningún
documento o reliquia perteneciente a la Iglesia de los primeros tres siglos...”
Eduardo Gibbon dice, en su prefacio de su libro Historia del Cristianismo: “Sí el paganismo fue conquistado por el
cristianismo, es igualmente cierto que el cristianismo fue corrompido por el
paganismo. El Deísmo puro de los primeros cristianos...fue cambiado, por la
iglesia de Roma, por el incomprensible dogma de la Trinidad. Muchos de los dogmas
paganos, inventados por los egipcios e idealizados por Platón, fueron retenidos
como merecedores de ser creídos.”
Además, H.G. Wells en su Perfil de
la Historia, pág.421 dice: “Veremos
cómo, después, toda la cristiandad se volvió a las disputas sobre la Trinidad.
No hay una clara evidencia de que los apóstoles de Jesús aceptaran esa doctrina.”
Pero la idea de la Trinidad es reconocida
en las religiones antiguas de las naciones paganas.
En las mitologías de los Griegos, Persas, Egipcios, Indios, Babilonios, Chinos,
Islándicos, Fenicios, y Japoneses hallamos triadas de dioses, o dioses trinos.
La Trinidad Hindú estaba conformada
por los dioses Brahma, Vishnú y Shiva.
La Trinidad Griega estaba conformada
por los dioses Zeus, Athena, y Apolo.
Decían sus creyentes que los tres “concordaban
en uno”. La Trinidad romana eran
sus dioses Júpiter, Mercurio, y Venus.
Estos dioses trinos se fueron asimilando dentro de las naciones
conquistadas.
Cómo Entró la Trinidad en la Iglesia:
Existen evidencias de conceptos Trinitarios
siendo introducidos por cristianos convertidos del paganismo posiblemente tan
temprano como la última parte del siglo I. La incorporación gradual de
ideologías paganas en la doctrina y práctica cristiana se produjo por la interacción
de 4 componentes históricos:
1.- Los apóstoles, quienes fueron sólidos
en su conocimiento y aplicación de la Palabra de Dios, habían muerto. Su apego
a las doctrinas originales de Dios ya no era de ejemplo viviente a los
seguidores.
2.- La anticipación del “rápido” regreso de
Cristo en las mentes de muchos cristianos decayó con el correr del tiempo.
3.- Muchos paganos que se convirtieron al
cristianismo siguieron manteniendo algunas de sus creencias y prácticas
anteriores. Así, la doctrina cristiana pura original se corrompió rápidamente.
4.- Debido a estos tres elementos
anteriores, mucha gente empezó a anticipar un nuevo revivamiento o una nueva
administración en reemplazo del viejo.
Incluso Pablo, mientras estaba vivo
predicando el evangelio, tuvo que hacer frente a creyentes que querían
modificar la Palabra de Dios a su satisfacción o capricho. Tomemos nota que la
apostasía de la iglesia comenzó al poco tiempo, después de la mitad del siglo
I, hacia el final del ministerio de Pablo. En esta época, dos sectas mayores,
los Ebionitas y los Gnósticos hicieron su aparición.
Los Ebionitas
eran los cristianos judaizantes quienes plagaron a Pablo con sus ideas
de seguir guardando la ley y Obedeciendo el Antiguo Testamento. Mientras que
algunos creían que Cristo nació sobrenaturalmente como hombre, otros creyeron
que Cristo fue el hijo concebido entre José y María.
Los Gnósticos
como secta tuvo sus raíces en la filosofía Griega y en las ideas religiosas.
Ellos creían que Cristo era una Deidad, y su cuerpo físico era una apariencia o
algo que él había tomado prestado temporalmente. (Ver Una Historia de la Iglesia Cristiana, pp. 53-7, por Hase).
El Docetismo
apareció en la última mitad del siglo II. Era, de hecho, sólo otra forma de
gnosticismo. Con la idea de remover al autor de todo bien del contacto con la
materia, la cual los docetistas la consideraban maligna, ellos buscaron la
ayuda de la filosofía oriental con la idea de poblar el espacio entre Dios y la
materia con una vasta sucesión de seres super humanos como mediadores entre
Dios y el mundo. Éstos, emanando de la Deidad, fueron llamados AEONES; entre éstos el de mayor
rango era Cristo. Muchos de ellos imaginaron que Jesús fue un mero hombre, y
mantuvieron que el AEON Cristo descendió sobre el hombre Jesús en su bautismo,
y que después lo dejó inmediatamente antes de su crucifixión, de modo que
Cristo no fue, sujeto a dolor y muerte; en tanto que otros sostuvieron que el
cuerpo, con el cual Cristo pareció estar investido, no era realmente humano y transmisible,
sino insubstancial o etéreo, o, al menos inmaterial: Estos últimos fueron
llamados docetistas. Aquí vemos a un Cristo preexistente fuera del mundo que
baja a la tierra para obrar en Jesús. Imaginémonos que clase de Jesús
tendríamos con la mezcla del gnosticismo y el docetismo. ¡Obviamente un “Jesúcristo-Dios”
preexistente antes de su nacimiento
humano!
De acuerdo a fuentes seculares, el Apóstol
Juan fue el único apóstol que vivió a finales del siglo I, y durante el cual él
escribió sus epístolas del Nuevo Testamento y su Evangelio. El Evangelio de
Juan sirvió para esclarecer que Cristo es el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre.
Por tanto este Evangelio de San Juan establece la verdad de la Palabra de Dios
de que Cristo es el Hijo de Dios no
“Dios el Hijo” o “Dios Mismo”. Se puede afirmar que los escritos
juaninos combaten el concepto gnóstico de un Jesús Dios, no humano. En su
Primera Epístola, Juan contraataca ese pensamiento gnóstico en el capítulo 4 y
verso 3.
También Pablo afirmó que en sus días ya
estaba en acción “El misterio de
iniquidad” (2 Tesalonisenses 2:7). Y también Pablo aconseja a Timteo: “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha
encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos
de la falsamente llamada ciencia (Gr. GNOSIS)” (1 Timoteo 6:20). Aquí
Pablo hace una clara alusión al gnosticismo de su época.
Con el surgimiento de varias sectas, la
verdad de la Palabra de Dios vino a estar infiltrada por la adoración
idolátrica y las teorías. Los cristianos gradualmente aceptaron los elementos
foráneos introducidos en sus enseñanzas.
La Trinidad se originó inicialmente en la
filosofía de Platón, el filósofo Griego que vivió unos 400 años antes de
Cristo. Un erudito Inglés ha observado que “el germen de todas las ideas, incluso de muchas del cristianismo, se
puden encontrar en Platón.” (Gerardo S. Sloyan, Las Tres Personas en un Dios, p.31). Por cierto que antes de Platón
hubo triadas en los pueblos antiguos de Egipto, Babilonia, China, India, etc.
Eso ya lo explicamos antes.
Hans Kung, el reconocido teólogo católico de origen
alemán, dice: “Si tomamos el Nuevo Testamento como un criterio, no podemos negar
que el Concilio de Nicea ciertamente mantuvo el mensaje del Nuevo Testamento y
no lo helenizó totalmente. Pero es igualmente fuera de toda disputa que el
concilio permaneció enteramente aprisionado en conceptos, nociones, y modelos
Helenísticos los cuales hubieran sido totalmente desconocidos para el Judío
Jesús de Nazaret y la comunidad más antigua (de creyentes)...” (Cristianismo: Esencia, Historia y Futuro,
p. 182).
También Hans Kung culpa al dogma de la Trinidad por el poco avance del
cristianismo en el mundo musulmán. Para los islámicos, la creencia en un solo
Dios “Alá” es fundamental.
Alá no es un Dios trino como lo es el Dios de muchos cristianos Trinitarios.
Por eso los musulmanes ven con horror cómo la cristiandad ha aceptado un Dios
Trino, lo cual no va en armonía con su creencia monoteísta. Mientras se
mantenga el dogma de la Trinidad, no se podrán convertir a más musulmanes para
Cristo.
Los cristianos contamos con la Biblia a fin
de documentarnos de sobre la persona del Hijo de Dios. Es lógico concluir que
si Cristo era Dios verdadero, él mismo debió enseñarlo a sus apóstoles, y éstos
a sus discípulos. Pero: ¿Dijo Jesús que él era Dios como Su Padre es Dios?
¿Dijo él que el Espíritu Santo era también Dios? A continuación vamos a reseñar
los pasajes más importantes del Nuevo Testamento en donde se presenta a Jesús
como el Hijo de Dios, y no, como muchos creen, como Dios el Hijo.
Testimonio de Jesucristo:
Creo que por encima de los concilios y las opiniones de los hombres, está el claro y legítimo testimonio de Jesucristo. Él es el más indicado o autorizado para decirnos si él es el Dios Único y Verdadero. Para ello es importante leer la Biblia, y en particular, los Evangelios, en donde están registradas sus palabras.
Jesús Reconoció que sólo Su Padre es el
Dios Verdadero:
Aunque parezca increíble, Jesús mismo contradice
a los Trinitarios enseñando el monoteísmo puro. Por ejemplo, en Juan 17:3 él dice de Su Padre y Dios: “Y esta es la vida eterna: que te
conozcan a ti (Padre), el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has
enviado”. Este pasaje debe ser leído con cuidado, y es más, debe ser
escudriñado profundamente por el investigador sincero e inteligente. Notemos
que Jesús dice que la vida eterna consiste en conocer a dos personas: 1). Al
Dios Padre, quien es el único Dios verdadero, y 2). A Jesucristo, como el
enviado de Dios. Jesús NO dice que el Padre y él son El Dios verdadero, sino
sólo Su Padre. No obstante, los Trinitarios tuercen esta doctrina de Jesucristo
diciendo que el Hijo es también el Dios verdadero. ¡Pero Jesús nunca dijo ser
el Dios verdadero¡ Este texto es contundente, y no obstante, pasado por alto
por los Trinitarios. En realidad, no saben qué decir de él.
En otra ocasión Jesús les dice a sus
discípulos que su Padre es MAYOR
que él (Juan 14:28). Esta declaración de Jesús lo coloca a él como menor al
Padre definitivamente. Como réplica, los trinitarios dicen que Jesús estaba
hablando como hombre, y en esa condición era menor que Dios Padre. Pero, ¿no
deberíamos esperar que todo hombre sea menor que Dios el Padre? ¿Qué de nuevo
estaría diciendo Cristo con eso? ¿No sería algo evidente que cualquier hombre
sea menor que Dios? No amigos, yo creo que Cristo estaba hablando de algo más
transcendental, y esto es que Cristo, el Hijo de Dios, es menor o “inferior” al
Padre ayer, hoy, y siempre.
Jamás encontraremos en la Biblia la frase
“Dios el Hijo”. Al contrario, Jesús enseña que él mismo tiene Su Dios. En Juan
20:17 Jesús les dice a sus discípulos: “...subo
a mi Padre y a vuestro Padre, A MI DIOS, y a vuestro Dios.” En la
crucifixión Jesús exclamó a Dios: “Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).
Pero el texto más importante y dramático es
el de Apocalipsis 3:12. En este pasaje, el Cristo glorificado y entronizado en
el cielo dice: “Al que venciere, yo
lo haré columna en el templo de MI DIOS, y nunca más saldrá de
allí; y escribiré sobre él el nombre de MI DIOS, y el nombre de
la ciudad de MI DIOS, la nueva Jerusalén, la cual desciende del
cielo de MI DIOS, y mi nombre nuevo.” La pregunta lógica es: ¿Por qué Jesús sigue
llamando al Padre como “MI DIOS”
4 veces, si ya dejó de ser hombre en el cielo? Pero lo cierto es que en el
cielo Jesús sigue teniendo su Dios. Y si en el cielo Jesús sigue teniendo su
Dios, entonces él no ha dejado de ser un hombre, aunque ciertamente ya en la condición
de glorificado.
Si Cristo es Dios como el Padre, entonces
¿por qué Jesús desconoce el día y la hora de su propia venida y del “fin del
mundo?” Él dijo claramente a sus discípulos: “Pero de aquel día y de la hora nadie lo sabe, ni aún los ángeles que
están en el cielo, NI EL HIJO, sino el Padre.” (Marcos 13:32; Hechos
1:6,7). Sí, Jesús no sabe cuándo en la fecha de su retorno. Pero nos dirán
nuevamente que Cristo hablaba como hombre. Pero, ¿no es de esperar que todo
hombre ignore la fecha del fin del mundo? ¿Qué de nuevo estaría diciéndonos
Jesús? Nuevamente insisto en el hecho que Jesús hablaba como Hijo de Dios y
como hombre. ¡El Hijo de Dios no lo sabe todo! Y si no sabe todo es porque no
es el Dios Omnisapiente y Todopoderoso.
En una ocasión un hombre le dijo a Jesús: “...Maestro bueno, ¿qué haré para
heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es
bueno, sino sólo Dios.” (Lucas 18:18.19). Aquí se suscita otra
pregunta: Si Cristo es Dios, y Dios es el único bueno, ¿por qué rechazó Jesús
la confesión de que era bueno? En Mateo 5:8 Jesús mismo dice: “Bienaventurados los de limpio corazón
porque ellos verán a Dios.” Aquí surge otra pregunta, si Cristo era
Dios, ¿por qué dice que sólo los de limpio corazón verán en a Dios? Si Cristo
era Dios, entonces no sólo los de limpio corazón estaban viendo a Dios, sino
también los pecadores impenitentes. Recordemos que a Jesús muchos le vieron y
no se arrepintieron de su sucio corazón. Por tanto, Cristo no podía ser Dios.
En Juan 10:29 Jesús dice: “Mi Padre que me las dio, es MAYOR QUE TODOS...” Este texto,
junto con el de Juan 14:28, confirma el hecho de que Cristo no es igual que
Dios el Padre. Y en Juan 5:19 Jesús dice:
“De cierto, de cierto os digo:
No puede el Hijo hacer NADA POR SI MISMO, sino lo que ve hacer al Padre; porque
todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” Esta es una extraña declaración de Cristo si
creemos que él es Dios como Su Padre. Notemos que Cristo imita a su Padre y no
a la inversa. Jesús no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que hace su Padre
eso hace él. Obviamente Cristo está sujeto a Su Padre, y hace lo que él le
enseña.
En Marcos 10:40 Jesús dice: “Pero el sentaros a mi derecha y a mi
izquierda, NO ES MIO DARLO, sino para aquellos a quienes está preparado.”
En el reino de Cristo habrá puestos de autoridad que sólo Dios ha destinado
para sus hijos. Jesús afirma que a él no corresponde señalar los lugares o
posiciones de autoridad.
El Testimonio de los Apóstoles:
A continuación veremos que los apóstoles,
como judíos que eran, mantenían su creencia en un solo Dios. Ellos sabían, en
función a Deuteronomio 6:4, que Jehová es UNO y solo él el Altísimo sobre toda
la tierra (Salmos 83:18). Ellos jamás pensaron que Dios estaba compuesto por
una triada, o bien, por Tres Personas distintas en un solo Dios verdadero. A
continuación veremos las declaraciones apostólicas en cuanto a su creencia
sobre Dios, Cristo, y el Espíritu Santo.
1.- San
Pablo: fue el apóstol que predicó primero a los gentiles con mayor
insistencia fuera de Israel. Su misión era dar a conocer el evangelio de
Cristo, y a la Persona de Dios (Hechos 17:23).
Cuando Pablo había visitado Corinto en su
segundo viaje misionero, esta ciudad era un importante centro cosmopolita de
comercio del mundo antiguo, como también era reconocido como un centro del
libertinaje y el desenfreno. El propósito de Pablo era corregirlos de su
desviación moral y doctrinal, y que amenazaban la vida de la comunidad cristiana.
Se habían formado divisiones que se transformaron en facciones hostiles. Además
había inmoralidad sexual en ella. En 1 Corintios 8:4-6 Pablo admite que hay
dioses en el cielo, seguramente refiriéndose a Dios Padre y a sus ángeles
(Elohim). Claro que el único Dios verdadero es el Creador Padre Dios quien
sostiene todo por su Espíritu. Ahora bien, Pablo luego pasa a decir: “Para nosotros, sin embargo, SÓLO HAY UN
DIOS, EL PADRE, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y
un Señor Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por
medio de él.”
Al analizar sus palabras lo que Pablo está
revelando es que sólo el Padre de Jesús es el Único Dios Verdadero. Aquí Pablo
no está incluyendo al Hijo, y menos, al Espíritu de Dios. De Jesús Pablo dice
claramente que es nuestro Señor. ¿Quién puede deducir el dogma de la Trinidad
en estas declaraciones de Pablo? ¡Nadie! Y de paso, Pablo estaba oponiéndose al
gnosticismo de la época.
Y También a los corintios Pablo les seguirá
diciendo sobre Dios y su Hijo, lo siguiente: “...y Dios la cabeza de Cristo” (1 Corintios 11:3), y además:
“...y vosotros de Cristo, y Cristo de
Dios.” (1 Corintios 3:23). Y
además les dice: “Pero luego que
todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo SE SUJETARÁ al
que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios (Padre) sea todo en todos.”
(1 Corintios 15:28). Es claro que para Pablo Jesús no es igual a Dios, pues
afirma que la cabeza de Cristo es Dios... y él es de Dios. Pablo afirma,
además, que en la eternidad el mismo Hijo estará sujeto al Padre, el cual será
Dios sobre todos. ¿Puede alguien creer que Pablo era Trinitario?
Cuando Pablo les escribe a los hermanos en
Efeso, les dice lo siguiente: “Para
que EL DIOS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, EL PADRE DE GLORIA, os dé espíritu de
sabiduría y de revelación en el
conocimiento de él." (Efesios 1:17)(2 Corintios 1:3). Aquí
Pablo está diciendo que el Padre es el Dios de Jesucristo. Sí, Pablo creía
que Jesucristo tenía Su Dios, lo cual destruye el dogma de la Trinidad.
Para los Trinitarios, Cristo es Dios como lo es el Padre, y el Espíritu Santo.
Pero: ¿Puede Dios tener Su Dios? Además, jamás leeremos en la Biblia que el
Padre tenga Su Dios, lo cual si ocurre con el Hijo. Ah, y de igual opinión es
Pedro cuando escribe su primera epístola: “Bendito
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo...” (1 Pedro 1:3).
Y para finalizar con Pablo, él escribió a
Timoteo lo siguiente: “Porque hay UN
solo Dios, y UN solo Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo HOMBRE.”
( 1 Timoteo 2:5). Aquí Pablo claramente sostiene que sólo hay UN DIOS, y
también hay UN SOLO MEDIADOR, entre ese único Dios y los hombres: Jesucristo
HOMBRE. Jesús, por tanto, no es DIOS sino el MEDIADOR entre Dios Padre y los
Hombres. Pablo finalmente sostiene que ese Cristo Mediador es HOMBRE... ¡no
Dios!
Ahora bien, sería bueno que el lector
revise los siguientes textos, en dónde Pablo hace una distinción entre Dios y
Jesucristo:
1.- Romanos 16:27
2.- 1 Corintios 1:3
3.- 2 Corintios 13:14
4.- Gálatas 1:1,3
5.- Efesios 1:2: Efesios 6:23
6.- Filipenses 1:2,11
7.- Colosenses 2:2; 3
8.- 2 Tesalonisenses 3:5
9.- 1 Timoteo 1:2; 5:21; 6:13
10.- 2 Timoteo 4:1
11.- Tito 1:4
2.- San
Juan: Fue el apóstol que más amó Jesús, y quien estuvo muy unido a él. Juan
jamás creyó que Jesús fuera Dios como el Padre. Los siguientes textos son muy
claros:
En su Primera epístola, Juan dice
que Cristo es el Hijo de Dios, no Dios el Hijo. Sus palabras son como siguen: “...para esto apareció el Hijo de Dios, para
deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).
En su Segunda Epístola Juan hace una
diferenciación entre Dios Padre y Cristo. Usted verá que Juan no dice “Dios
Hijo”, como lo hace con el padre al decir “Dios Padre”. Juan dice: “... misericordia y paz, de Dios Padre y
del Señor Jesucristo.” (2 Juan 3). Notará que Juan no dice que
el Hijo sea Dios, sino “Señor” (compárese con 1 Corintios 8:6).
Y lo más interesante es que en Juan 1:18 el
apóstol dice: “A Dios nadie le vio
jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a
conocer.” Esta revelación de Juan nos hace ver que Cristo no es Dios. Y es que Cristo (El Hijo)
fue visto por Juan, los demás apóstoles, y el pueblo israelita, por una espacio
de 3 y medio años. No obstante Juan dice que nadie ha visto a Dios. ¿Cómo
podría ser verdad lo que dice Juan, si presuponemos que Jesús era el Dios
verdadero? Es claro que Juan no sabía nada de una Deidad del Hijo, y menos, de
una Trinidad.
Además, Juan como el escritor de Apocalipsis,
empieza diciendo: “La revelación de
Jesucristo que Dios le dio...” (Apocalipsis 1:1). Observemos que Juan
dice que Dios le dio a Jesucristo Su revelación. Esto es muy interesante, pues
Cristo ya estaba en el cielo cuando le revela a Juan el Apocalipsis, y sin
embargo, este Cristo entronizado sigue recibiendo de su Dios nuevas verdades
que desconocía. Y en el capítulo 3 y verso 12, el Hijo entronizado y
glorificado en el cielo habla del Padre como: “Mi Dios”, ¡4 veces!. Claramente
Juan sabía que el Jesús glorificado seguía teniendo su Dios en el cielo. Y
Pablo concuerda con Juan cuando dice que Cristo “está sentado ahora a la diestra de Dios”(Colosenses 3:1).
Notemos que Pablo NO dice que
Dios Hijo está sentado a la diestra
de Dios Padre. Lo que verdaderamente
dice es que Cristo (el Hijo), sin ningún título de “Dios”, está sentado a la
diestra DE DIOS---¡El único
Dios verdadero! (Juan 17:3).
3.- San
Pedro: Este apóstol fue el evangelizador de los judíos. En sus epístolas no
se encuentra ni rastros de una Divinidad Trinitaria compuesta por el Padre, el
Hijo, y el Espíritu Santo. Al contrario, Pedro creía que Cristo era sólo el
Hijo de Dios, y el Mesías. Además creyó que el Hijo de Dios tenía Su Dios. Él
escribió en su primera Epístola así: “Bendito
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (1 Pedro 1:3). Y en su
Segunda Epístola Pedro distingue a Dios Padre de Su Hijo Jesucristo. Él
escribió así: “...en el conocimiento
de Dios y de nuestro Señor Jesucristo.” (2 Pedro 1:2). Notemos
que él No dice: “...en el
conocimiento de Dios Padre y de nuestro Dios Hijo.” Lo que él dice es que
sólo el Padre es Dios.
4.- San
Judas: Según la tradición, era el hermano de Jesús. Él escribió: “...santificaos en Dios Padre, y guardaos en
Jesucristo.” (Judas 1). Luego dirá: “conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro
Señor Jesucristo.” (Judas 21). En estos dos pasajes se pueden deducir
la creencia de Judas sobre Dios y su Hijo. En primer término, jamás Judas llama
a Cristo como “Dios Hijo”. Para él sólo el Padre es Dios, y Jesucristo es el
Señor.
5.-
San Santiago: Se acepta que
el escritor del libro bíblico de Santiago es hijo de José y María, y hermano
del Señor. En uno de sus versículos él escribe: “...porque Dios no puede ser tentado por el mal” (Santiago
1:13). Estas palabras de Santiago parecerían extrañas si creyéramos que Cristo
es Dios. ¡Y es que el Señor Jesucristo fue tentado como cualquier otro de
nosotros! (Hebreos 4:15). Por tanto, si fue tentado, ¡él no podía ser Dios!.
También en la apertura de su carta, Santiago comienza diciendo: “Santiago, siervo de Dios y del Señor
Jesucristo.” (Santiago 1:1). Es obvio que Santiago, quien conocía bien
a su hermano, supo que Jesús no era Dios. Él NO escribió diciendo algo así como: “Santiago, siervo del Padre,
y del Señor Jesucristo, Dios verdadero.”
o “Santiago, siervo de Dios
Padre y del Señor Dios Jesucristo.” Jamás Santiago le concedió a Cristo el
título de “Dios” como lo hizo con el Padre.
En cuanto al Espíritu Santo, es oportuno
señalar que jamás encontraremos en la Biblia que se le llame “Dios Espíritu
Santo” sino más bien: “El Espíritu Santo DE Dios”. En Efesios 4:30 leemos: “Y no contristéis al Espíritu Santo DE DIOS...” Y Pablo habla
del Espíritu Santo como perteneciendo al Padre: “...sino a Dios, quien también nos dio SU ESPUIRITU SANTO.” (
1 Tesalonisenses 4:8).
Por otro lado, es curioso que el Espíritu
Santo no aparezca con el Padre y el Hijo en los siguientes textos: Romanos
16:27; 1 Corintios 1:3,9; 8:6, 2 Corintios 1:2, Gálatas 1:3; 3:26, Efesios 1:2;
3:19; 5:5,20; 6:23, Filipenses 1:2, Colosenses 1:2; 2:2, 1 Tesalonisenses 1:1,
2 Tesalonisenses 1:1,2, 1 Timoteo 1:2, 2 Timoteo 1:2, Tito 1:4, Filemón 3, 1
Juan 1:3, 1 Juan 2:22, 2 Juan 3, Judas 1:1.
También es curioso que al Espíritu Santo
jamás se le ve entronizado junto con el Padre y el Hijo. Ver Apocalipsis
7:10, 22:3. Tampoco ninguna oración es dirigida al Espíritu Santo. El
Espíritu Santo se le describe como el PODER de Dios en los siguientes
versículos: Hechos 1:8, 10:38, Lucas 1:35, 4:14, 5:17, Romanos 8:11, 15:13,19,
Miqueas 3:8, 1 Corintios 2:4, 6:14, 1 Tesalonisenses 1:5.
El Testimonio de los Padres de la Iglesia:
Clemente de Roma:
De acuerdo a muchos escritores cristianos antinicenos, él es el Clemente
de Filipenses 4:3. Él fue un Anciano de la Iglesia de Roma entre los años
92-101 d.C. Su Epístola a los Corintios, escrita alrededor del año 96 d.C, fue
tenida en gran estima, y fue considerada igual a los escritos de los Apóstoles
y era frecuentemente usada en sus reuniones dominicales. Él nació alrededor del
año 30 d.C y murió en el año 100 d.C. Él escribió: “Conocemos que Tú solo era Altísimo entre los Altísimos... Tú has
escogido a aquellos que te aman a través de Jesucristo, Tú amado Hijo, a través
de quien Tú nos has instruido, santificado, y honrado...Que todas las naciones
sepan que Tú eres el único Dios, que Jesucristo es Tú Hijo y que nosotros somos
Tu pueblo.” (A los Corintios,
Cap. 59, vs. 3,4).
Ignacio de Antioquía: Su seudónimo era “Teóforo”, debido a su
naturaleza gentil y amable. Él fue un Obispo en la congregación de Asiria y
Antioquía, y fue un discípulo del Apóstol Juan. Sus escritos auténticos, fueron
escritos alrededor del año 110 d.C. Nació alrededor del 50 d.C y fue martirizado
en el 116 d.C. Él escribió: “Hay un
Dios, quien se manifestó a sí mismo por medio de Jesucristo, Su Hijo, quien
siendo Su Palabra, salió del silencio al mundo a ganó plena aprobación de Él,
de quien era Su embajador.” (A
los Magnesianos, cap.8, v.2). “...quien
también resucitó de entre los muertos, debido a que Su padre lo resucitó,- su
Padre quien igualmente nos resucitará, quienes creemos en él a través de
Jesucristo, fuera de quien no tenemos verdadera vida (A
los Trallanos, Cap. 9, vs.2).
“Ustedes
están bien fundamentados en amor a través de la Sangre de Cristo y firmemente
creen en nuestro Señor. Él es realmente de la línea de David de acuerdo a la
carne y el Hijo de Dios por la voluntad y el poder de Dios.” (A los Esmirnianos, Cap. 1 v.1).
Policarpo: Nació alrededor del año 69 d.C, y fue un
discípulo del Apóstol Juan, e igualmente un amigo íntimo de Ignacio de
Antioquía. Él fue un obispo de la iglesia de Esmirna, Asia Menor, y escribió su
Epístola a los Filipenses antes del 140 d.C. Él fue quemado en una estaca el 23
de Febrero, del año 155 d.C. Él escribió lo siguiente: “Ahora, que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y él mismo
el Sacerdote Eterno, Jesucristo, el Hijo de Dios, los edifique en la fe y en la
verdad.” (A los Filipenses Cap.12, v.2). “...a Él quien es capaz de traernos a todos en Su gracia y generosidad,
a su Reino Celestial, por su Unico Hijo engendrado, Jesucristo, sea la gloria,
honor, poder, y majestad para siempre.” (Martirio, Cap. 20, v. 2).
Justino: Llamado “Mártir” debido a su martirio en
el 166 d.C. Él nació en Roma en el año 107 d.C. Él fue un filósofo pagano
convertido al cristianismo alrededor del año 130 d.C. Su primer obra Diálogo con Trypo fue escrito en el año
135 d.C. Trypo era un Judío que escapó de Jerusalén después de la revuelta de
Bar Kochba. Él escribió entre el 135 d.C hasta justo antes de su decapitación.
Él escribió: “Dios engendró antes que
todas las criaturas un Principio que era un cierto poder racional procedente de
Él, quien es llamado por el Espíritu Santo ahora ‘La Gloria Del Señor’, ahora
‘El Hijo’, nuevamente ‘Sabiduría’, nuevamente ‘un Ángel’, luego ‘Dios’, luego
‘Señor’ y ‘Logos’, y en otra ocasión él se llama a sí mismo ‘Capitán’.”
(Diálogo con Trypo, Cap. 61).
También dijo: “Nosotros seguimos al único
Dios no engendrado a través de Su Hijo.” (Primera Apología, Cap. 14).
Tatiano: Nació en Asiria cerca del 110 d.C, fue un
estudiante de Justino Mártir. Él escribió el comentario a los cuatro evangelios
más antiguo que existe. Antes había pertenecido a una secta Encratita gnóstica
como líder. A pesar de esto, sus escritos dan una regular visión de las
doctrinas cristianas. Él escribió entre el 161-170 d.C, y murió alrededor del
172 d.C. Dijo: “El Señor del
Universo, Quien Él Mismo es el fundamento necesario de todo ser, puesto que
como sea que no había aún ninguna criatura en existencia, estaba Solo...Y por
Su sencilla voluntad el Logos brincó fuera; y el Logos, no habiendo salido
fuera en vano se convierte en la primera obra engendrada del Padre y fue el
comienzo del mundo.” (A
Los Griegos, Cap. 5).
Melitón: Nacido cerca del año 110 d.C, fue el
obispo en Sardis, Asia menor, alrededor del 160-170 d.C y un amigo de Ignacio
de Antioquía cuando era un muchacho joven. Él escribió entre los años 165-170
d.C y fue martirizado en el 177 d.C. Sólo existen pequeños fragmentos de sus
escritos. Él escribió: “Existe Aquel
que realmente existe y es llamado Dios... Este Ser no es hecho en ningún
sentido, ni tampoco vino a la existencia, sino que ha existido por la eternidad.”
(Apología 1: A Antonio César). “Jesucristo...es la Razón perfecta. La
Palabra de Dios, él que fue engendrado antes que la luz, él quien es Creador
junto con el Padre.” Apología 4: Sobre la Fe.
Teófilo de Antioquía: Nació alrededor del año 130 d.C. Fue un
obispo en Antioquía, Siria, entre los años 170-180 d.C. Él escribió antes del
año 175 d.C y murió en el 181 d.C. Escribió: “Dios, entonces, teniendo su propia Palabra interna dentro de Su
propio vientre la engendró, emitiéndola junto con Su propia Sabiduría antes que
todas las cosas. Él tuvo a esta Palabra como su ayudante en las cosas que
fueron creadas por Él, y por ella Él creó todas las cosas.” (A Autólico, Cap. 10).
Ireneo:
Fue uno de los más reconocidos de los cristianos primitivos. Nació en el
140 d.C y fue un discípulo de Policarpo. Él fue un Anciano de la iglesia en
Lyons, Francia, desde el 178 d.C. Él era muy bien conocido en todo el mundo
occidental de la época. Él murió en Francia en el 202 d.C. Sus escritos pueden
ser fechados alrededor del 180 d.C. Él escribió: “Si alguno, por tanto, nos dice, ‘cómo entonces, fue el Hijo
producido por el padre?’ nosotros les respondemos, que ninguno entiende esa
producción, o generación... no hay poderes que posean este conocimiento sino
sólo el Padre quien engendró y el Hijo quien fue engendrado.” (Contra las Herejías, Libro 2, Cap. 28,
v.6).
Clemente de Alejandría: Nacido como Tito Flavio Clemens, en el
150 d.C. Vino a ser un obispo en Alejandría, Egipto. Él escribió entre los años
190-195 d.C. y murió alrededor del 220 d.C. Sus escritos son valiosos porque
una vez que se convirtió, viajó por todo el Imperio Romano para aprender el
cristianismo puro de los más antiguos y respetados cristianos vivientes. Él
escribió: “La mejor cosa en la tierra
es lo más pío: el hombre perfecto; y la mejor cosa en el cielo, el siguiente y
más puro en el lugar, es un ángel, el portador de la vida eterna bendita. Pero
la naturaleza del Hijo, quien es próximo a Él quien es el solo Altísimo, es el
más perfecto.” (Miscelanias,
Libro 7, Cap.2).
Queda demostrado que los Padres Anti-Nicenos jamás creyeron que
Cristo era el Eterno Dios Todopoderoso. Sus escritos claramente señalan al
Padre como superior al Hijo, y como Su engendrador. Y los más interesante, nada
dicen que el espíritu santo sea Dios. La doctrina de la Trinidad les era
totalmente desconocida.
Textos Mal Interpretados:
Los Trinitarios usan una serie de pasajes
que supuestamente prueban su creencia en un Dios Trino. Vamos a examinar
algunos de ellos:
Mateo 1:21,23:
Los trinitarios dicen, basándose en estos dos versículos, que el
Salvador sería llamado “Emmanuel”
que quiere decir: “Dios con nosotros”. Pero: ¿Es Jesús Dios
porque se le llama “Emmanuel” (Dios con nosotros)? Pues no necesariamente. En
la Biblia tenemos a la persona de Josué,
quien introdujo a los israelitas a la tierra prometida. Pero el nombre Josué
también significa (“Dios nuestro
Salvador”). ¿Acaso Josué era Dios por el hecho que su nombre significa:
“Dios nuestro salvador?” O veamos el personaje de Elihú del libro de Job. Este nombre significa “Dios es él”. Nuevamente: ¿Vamos
a creer que este personaje Elihú, que trató con Job, era Dios mismo?
Colosenses 2:9: Los trinitarios usan este pasaje para
demostrar que Cristo es Dios. Dice el texto: “Porque en él (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la
Deidad.” Aquí Dios estaba en Cristo. Colosenses 1:27 dice que “Cristo
está en nosotros”. Esto no nos hace a nosotros Cristo o Dios.
Tito 2:13: Este texto usado por los trinitarios,
dice: “Aguardando la esperanza
bienaventurada, y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo.” Obviamente
Jesucristo es parte de la gloria de su Padre. En todos los textos Críticos
Griegos y manuscritos existentes este versículo se lee literalmente:
“Aguardando la esperanza
bienaventurada y la manifestación de la gloria del gran Dios y de nuestro
Salvador Jesucristo”.
1 Timoteo 3:16: “E
indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en la carne”.
Con este texto los trinitarios enseñan que Dios Hijo se hizo carne. Sin
embargo, estas palabras (“Dios se ha manifestado en la carne”) son ampliamente
rechazadas por los eruditos como la lectura correcta. Por eso la versión Biblia de las Américas lo vierte diferente: “...Aquel que fue manifestado en la carne”. En el texto original
griego no aparece la palabra “Theos” (Dios) en este versículo. Es una añadidura
de los trinitarios.
Juan 10:30: Jesús dice: “Yo el y Padre uno Somos”. Según los trinitarios, Jesús y
Dios son uno y lo mismo. Pero antes de explicar este texto notemos que no se
menciona para nada al Espíritu Santo. Pero, ¿quiso decir Jesús que él era igual
a su Padre? o ¿Qué él era el Padre? Pues ¡no!. En primer término, si Jesús era
el Padre, entonces, ¿a quién oró en Getsemaní? Pero lo cierto es que Jesús NO
quiso enseñar lo que los trinitarios dicen sobre él y Su Padre. Veamos ahora lo
que Jesús mismo dice en Juan 17:11: “...a los que me has dado, guárdalos en tu
nombre, para que sean UNO, así como nosotros.” Se hace evidente que
Jesús concibió la unidad de los cristianos, como la MISMA unidad que existe
entre él y Su Padre. Este detalle es importante. Los cristianos son UNO como
Cristo y Su Padre son UNO. No parecido, sino IGUAL UNIDAD. ¿Cómo se explica esa
unidad? ¿Acaso que son iguales o los mismos? La expresión parece implicar,
según comenta el erudito Tyndale,
que el Padre y el Hijo están unidos en VOLUNTAD
Y PROPÓSITO. De igual modo,
Cristo anhelaba esa misma Unidad de voluntad y propósito de su iglesia. Que no
estuviera dividida en sectas y facciones. Ahora bien, dentro de esa unidad
había una JERARQUÍA. El
obispo era la Cabeza de la Iglesia, junto con sus demás colegas.
También existe otra UNIDAD en la familia. La Biblia enseña que el esposo y su
esposa ya no son dos sino UNO. “Ya no
serán dos sino una sola carne”. Son
uno en voluntad y propósitos, y no sólo en el sentido estrictamente
físico. No obstante, y pese a esa UNIDAD, el hombre es cabeza de la mujer, y
Cristo cabeza del hombre (Efesios 5:23; 1 Corintios 11:3).
De igual modo, Cristo y Su Padre son UNO,
pero siempre se mantiene la JERARQUÍA.
¡El Padre es la cabeza de Cristo! (Ver 1 Corintios 11:3). Diríamos que es
entonces una UNIDAD JERÁRQUICA
o una JERARQUÍA UNIDA.
Juan 14:9: “...el
que me ha visto a mí (Jesús), ha visto al Padre.” ¿Acaso Jesús enseñó que él era el mismo
Padre en Persona? Si la respuesta es afirmativa, entonces pregunto nuevamente,
¿a quién oró Jesús en el jardín de Getsemaní?
La verdad es otra. Jesús quiso enseñar algo más que lo que muchos creen.
En el verso 10 Jesús afirma que las palabras que él habla no son suyas, sino de
Su Padre que mora en él. Es decir, Dios el Padre hacía sus obras a través de
Cristo. En el verso 24 Jesús dice que sus palabras no son suyas sino del Padre.
En el verso 31 Jesús dice que él obra conforme a la voluntad de Dios. En este
sentido la voluntad, las obras, y el pensamiento de Cristo eran totalmente los
de Su Padre. Jesús estaba lleno de amor y compasión para con los pecadores, y
así es exactamente el Padre, quien es la fuente del Amor puro (1 Juan 4:8). El
carácter de Cristo era el mismo carácter del Padre. Cristo era (y es) Su
mismísima imagen en ese sentido. Por eso Juan dijo con verdad: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito
Hijo que está en el seno del Padre, él LE HA DADO A CONOCER.” (Juan
1:18).
Mateo 28:19: “Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Los trinitarios dicen que esta es la prueba de un Dios Trino.
¿Será cierto eso? La Enciclopedia de
McClintock & Strong comenta Mateo 28:19 de la forma que sigue: “Este texto, no obstante tomado por si
mismo, no probaría decididamente o definitivamente tampoco la personalidad de
los ‘tres sujetos’ mencionados o su igualdad o divinidad. El objeto dentro del
cual uno es bautizado no es necesariamente una persona, sino puede ser una
doctrina o religión...la conexión de estos tres “sujetos” no prueba su
personalidad o igualdad.”
En 1 Juan 5:7-8 se menciona el espíritu, la
sangre, y el agua juntos. Pero eso no indica que los tres son iguales. Aquellas
cosas impersonales son mencionadas como “testigos” o “ portadores del
testimonio”.
En Mateo 28:19 la palabra “nombre”
es singular. Esta palabra NO se
refiere a un nombre personal; más bien designa autoridad. Según Robertson Word Pictures in the New
Testament: “El uso de nombre aquí (Mateo 28:19) es uno común en la
septuaginta y papyri para poder y autoridad; ver Mateo 10:41. En Realidad
el texto enseña que una persona debe reconocer la autoridad del Padre, Hijo y
Espíritu Santo antes del bautismo.
Miqueas 5:2:
Refiriéndose al nacimiento de Jesús, el profeta dice: “...y sus salidas son desde el principio, desde
los días de la eternidad.” Los trinitarios sostienen que Cristo es
eterno, pues dice el profeta que sus días son desde la eternidad. Algunas
versiones de la Biblia vierten la palabra Hebrea ‘olam’ como “eterno”. No obstante, la palabra hebrea ‘olam’
no significa siempre eternidad y es usada también para describir cosas que
tienen una edad indefinida pero no eterna. Así, la discontinuada Versión Moderna de la Biblia vierte
este verso así: “cuya procedencia es
de tiempo antiguo”. Incluso la versión
católica de Jerusalén vierte este pasaje así: “y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.”
Los cristianos Trinitarios quieren
presentarnos a un Hijo Eterno a toda costa, pero como veremos más adelante,
Cristo fue llamado Hijo de Dios cuando se hizo hombre, y se le confirmó cuando
él resucitó de entre los muertos victorioso.
Definitivamente Jesús tuvo un comienzo
cuando Dios lo engendró. La palabra eterno como hemos visto, no siempre se
entiende como algo o alguien sin comienzo ni fin de días, sino que puede
significar un periodo limitado de tiempo. Así por ejemplo, El “reino(de
Cristo) no tendrá fin.” Pero sólo durará mil años. También Job dijo que
estaría “para siempre” en el vientre del gran pez, pero todos
sabemos que sólo estuvo 3 días y 3 noches. De modo que tenemos que tener mucho
cuidado cuando se lee ‘eterno’, ‘eternidad’, ‘para siempre’, etc., en los
diferentes textos de la Biblia.
En el Nuevo Testamento, el equivalente
Griego de ‘olam’ no siempre significa eterno. En 2 Pedro 1:11 se habla del “reino eterno” de Cristo, el
cual, en realidad sólo durará mil años (Apocalipsis 20:4,5).
Isaías 9:6: Refiriéndose al Mesías Jesús dice el
profeta: “...y se llamará su nombre
Admirable, Consejero, DIOS FUERTE, PADRE ETERNO, Príncipe de paz.” ¿Es
Jesús el Dios Padre según Isaías? ¡Imposible! En múltiples pasajes del Nuevo
Testamento hemos visto que Dios el Padre se diferencia del Hijo (Ver 1 Pedro
1:3, Efesios 1:17).
En la Versión
Moderna de la Biblia dice: “Poderoso
Dios” y “Dios Poderoso”
en la Versión Biblia de las Américas.
El Padre es llamado así en Isaías 10:21. Sin duda hay expresiones comunes a los
dos, tales como Rey, Señor, Salvador, Dios. Pero estos títulos como se sabe son
usados también para hombres. No obstante, el título “Dios Todopoderoso” siempre se refiere al Padre y nunca al
Hijo. Los judíos no entendieron los pasajes tales como Isaías 9:6; 7:14;
Jeremías 23:6, como si el Mesías fuera el único Dios verdadero.
El Comentario
Siglo Nuevo de la Biblia, sobre
Ezequiel 32:21 “Los héroes poderosos” es el plural del título mesianico:
“Dios poderoso” dado al niño de Isaías 9:6, y puede ser traducido ‘dioses poderosos’ igualmente en
forma correcta.
Génesis 1:1: “En el principio Dios (Hebreo: ‘elohim’ =
dioses) creó los cielos y la tierra”. Los Trinitarios sostienen que el Hebreo
para ‘Dios’ es ‘Elohim’ que literalmente significa ‘dioses’. Por tanto,
concluyen, los cielos y la tierra fueron creados por los dioses: Padre, Hijo, y
Espíritu Santo. Pero muchos trinitarios también admiten que ‘Elohim’ no puede
ser usado como prueba de la Trinidad, y toman la forma plural como “plural de
Majestad”. Elohim (dioses) sería politeísmo. Además, la palabra ‘elohim’ es
ampliamente usada para designar a los ángeles
de Dios en el salmo 8:5, y a Samuel
en 1 Samuel 28:13. Esta palabra aparece unas 2,470 veces en el Antiguo
Testamento, y en ninguna de estas instancias es usado para un nombre
personal.
Muchos llamados cristianos mal utilizan
este pasaje para darle un significado fuera de su contexto. Y como dice el
dicho: “Un texto fuera del contexto, es un pretexto.”
Romanos 1:1/15:19: Los Trinitarios suelen combinar estos dos
textos. En Romanos 1:1 Pablo dice que fue “apartado para el evangelio de DIOS”, y en Romanos 15:19
él dice: “Todo lo he llenado del
evangelio de CRISTO.” Pablo,
señalan ellos, escribe que el evangelio es de Dios, y en unos capítulos más
adelante escribe que el evangelio es de Cristo. Por tanto, concluyen que Dios y
Cristo sin sinónimos, o que Cristo es Dios.
Si esta lógica es correcta, es decir, que
el evangelio es del “Dios-Hijo”, entonces Pablo es también Dios, pues él mismo
dice en Romanos 2:16: “En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los
secretos de los hombres, CONFORME
A MI EVANGELIO” (¡el Evangelio de Pablo!). Si el evangelio es de
Dios en Romanos 1:1, y de Pablo, en Romanos 2:16: ¡Entonces Pablo es Dios! Pero
esta lógica inferencia ¡es FALSA!.
En 1 de Tesalonisenses 1:1,5 Pablo habla en
esta oportunidad: “Pues NUESTRO
EVANGELIO (De Pablo, Silvano y Timoteo)”. ¿Eran Pablo, Silvano, y
Timoteo: “Dios?”. Pero lo cierto es que el evangelio es de Dios Padre. Él,
desde el cielo, envió Su MENSAJE
por medio de Jesucristo. Dice Hechos 10:36 leemos con claridad: “Dios envió MENSAJE a los hijos de
Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo.”
Romanos 16:16/ 1
Corintios 1:2:
Los Trinitarios combinan estos dos pasajes para “demostrar” que Cristo es Dios.
En Romanos 16:16 Pablo escribe que
la iglesia es de Cristo, pero en 1 Corintios 1:2 dice que la iglesia es de Dios.
Por tanto infieren que Cristo es Dios.
Ahora bien, si esta lógica fuera correcta,
entonces “los primogénitos”
de Dios (sus salvos conversos) son también parte de la Deidad. En
Hebreos 12:23 el apóstol Pablo dice: “a la asamblea general e IGLESIA DE LOS PRIMOGÉNITOS que están
escritos en los cielos...” Pero este razonamiento tampoco es correcto.
En Juan 17:10 Jesús dice algo
interesantísimo: “Y todo lo mío es
Tuyo, y lo Tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.” Éstas, sus
palabras, aclaran el asunto. La Iglesia es de Cristo, la cual compró con su
sangre. Pero como todo lo de Cristo es del Padre Dios, entonces la iglesia es
de Dios también.
Juan 1:1: “En
el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
Este texto es el más usado por los Trinitarios para probar que Cristo es Dios
Hijo preexistente. Pues bien, si este texto prueba que el Hijo preexistió en la
eternidad con Dios, tendríamos un problema Trinitario. De pronto Dios son dos
personas. Un hecho muy poco conocido es que el “Verbo” (Palabra) no fue asumido
como si fuera una segunda persona en las traducciones bíblicas anteriores a la
Versión del Rey Jaime. La Bishops’ Bible de 1568, que fue reemplazada por la
Versión del Rey Jaime en 1611, entiende que el “Verbo” (Palabra) es IMPERSONAL,
y usa el pronombre inglés “it” (“eso” o “ello”), como lo hace igualmente la
Biblia de Ginebra de 1560.
Es una suposición que con
el vocablo “Verbo” (Palabra) Juan quisiera significar al segundo ser
personal no creado a lado del solo Dios. En otra parte Juan reconoce que el Padre
es “el único Dios verdadero” (Juan 17:3) y “el que solo es Dios”
(Juan 5:44). Muchos han reconocido la conexión obvia entre “El Verbo” (La
Palabra) y lo que se dice de la
Sabiduría en la Biblia Hebrea. En Proverbios la “Sabiduría”
es personificada y se dice que está con Dios (Proverbios 8:30). Juan dice
que el “Verbo” estaba “con (pros) Dios.” En el Antiguo
Testamento, una visión o una palabra se dice que está “con” la
persona que lo recibe. La palabra tiene una quasi-existencia
propia: “La palabra del Señor está con él”, “El profeta que tiene
un sueño con él” (2 Reyes 3:12, Jeremías 23:28).
En el Nuevo Testamento algo impersonal
puede “estar” con una persona,
como por ejemplo, donde Pablo confía que “la
verdad del evangelio permaneciese con (pros) vosotros.” (Gálatas 2:5).
En el inicio de la Primera Epístola
de Juan, puede proveernos exactamente el comentario que necesitamos de Juan
1:1, él escribe que “la vida eterna
estaba con (pros) Dios.” En base de estos paralelos es imposible decir
con certeza que el “Verbo” en Juan 1:1-2 deba significar el segundo miembro de
la Trinidad. Es decir, el preexistente Hijo de Dios.
Juan continua diciendo que “La Palabra (Verbo) era Dios”.
Intensa discusión del exacto significado de “Dios” ( el cual no tiene artículo
definido) se ha producido que ha hecho aparecer el texto complejo. De acuerdo a
algunas reglas establecidas por Colwell exige que la ausencia del artículo no
debilita la intención de Juan de decir que el Verbo era pleno Dios y
identificado con Él. Otros han insistido que “Dios” sin el artículo es la manera
de Juan de decirnos que el Verbo tuvo el carácter de Dios y era plena
expresión de Su mente.
Después de un análisis detallado Philip Harner sugiere: “Tal vez
la cláusula debe ser traducida, ‘El Verbo tuvo la misma naturaleza como
Dios.’ Él añade que “no hay base para considerar el predicado theos como
determinado. Otro erudito dice que “Juan 1:1 denota, no la identidad, sino más
bien el carácter del Verbo.”
James Denny otro erudito dice que la palabra Griega
“Dios” (theos) sin el artículo realmente significa “teniendo la
cualidad de Dios.”, no siendo uno a uno con Dios.
James Dunn, otro erudito, dice sobre Juan 1:1-14 que
“La conclusión que parece emerger de nuestro análisis es que es sólo
en el verso 14 (“el Verbo se hizo carne”)
podemos hablar de un Verbo personal. El poema usa más bien lenguaje
impersonal (se hizo carne), pero ningún cristiano fallaría en reconocer aquí la
referencia a Jesucristo—el Verbo no se hizo carne en general sino Jesucristo.
Antes del verso 14 estamos en el reino del pensamiento pre-Cristiano de la
Sabiduría y el Verbo... personificaciones en vez de personas. Acciones
personificadas de Dios en vez de seres divinos individuales como tales. El
punto se obscurece por el hecho que tenemos que traducir el “Verbo” masculino
como “él” a través del poema. Pero si traducimos “Verbo” como la “expresión de Dios”, mas bien, será claro
que el poema no intenta necesariamente que el Verbo de los versos 1-13 lo
tomemos como si fuera un ser divino personal. En otras palabras, el significado
revolucionario del verso 14 puede muy bien ser que marca no sólo la transición
en el pensamiento del poema de la preexistencia a la encarnación, sino también
la transición de la personificación impersonal a la personal real.”
(Christology
of the Making,
pág. 243, James Dunn). Para
mayor información sobre la No preexistencia de Cristo, solicite gratis el
artículo: ‘¿Prexistió Cristo en el
Cielo Antes de Nacer en Belén?’
Juan 1:15: Aquí Juan el Bautista dice de Jesús: “...el que viene después de mí, es antes
de mí; porque era primero que yo.” Los Trinitarios sostienen que Juan
el Bautista hablaba de la preexistencia celestial de Jesús, y no de su edad,
pues Juan era mayor que Jesús por seis meses. Se afirma que Jesús tuvo una vida
previa no humana sino divina. Y se dice que Jesús fue el eterno “Dios-Hijo”
junto con el Dios Padre, antes de su encarnación.
Sin embargo, el Comentario Nuevo Internacional del Evangelio de Juan señala que
la frase ambigua “antes de mí” puede referirse a SUPERIORIDAD DE RANGO.
El texto puede traducirse, “Un seguidor mío ha tomado precedencia de
mí, porque él (siempre) era antes de mí, mi superior.” Aunque el
comentario sostiene la idea que Jesús fue antes de Juan en tiempo, también
admite que este texto no
significa ‘primero en tiempo’, ‘antes’, sino ‘primero en
importancia’, que daría el significado de que ‘él era el jefe’”.
Isaías 6:3: “Y
el uno al otro daba voces, diciendo: “Santo, santo, santo, Jehová de los
ejércitos...” Los Trinitarios creen ver en este texto otra prueba de
que Dios es Trino (3 veces Santo). Afirman que los tres santos son las tres
personas de la Deidad. Pero, ¿realmente prueba este texto que Dios es Trino? En
la cruz el hombre Jesús dice: “Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Lucas 23:46).
¿Significan sus palabras que Dios está compuesto de DOS Personas, y no TRES?.
En 1 Juan 5:8 se menciona una “trinidad”
que da su testimonio en la tierra: “El
espíritu, el agua, y la sangre, y los tres concuerdan.” ¿Son
personas? ¿Son iguales? ¿Cómo se explica el pasaje?
En 1 Tesalonisenses 5:23 encontramos que el
hombre está compuesto de 3 elementos: “espíritu,
alma, y cuerpo.” No obstante, el cuerpo y el espíritu y el alma no son
iguales por naturaleza.
En Apocalipsis 8:13 leemos de 3 ángeles y 3
“ayes”. En Lucas 22:34 leemos que Pedro niega 3 veces al Señor. En Mateo 12:40
leemos que Jonás estuvo en el vientre del pez 3 días.
En 1 Corintios 13:13 aparecen las 3
“Virtudes Teologales”: “Fe, esperanza
y amor”, pero el mayor es el amor. Cuando Jesús se transfigura,
3 de sus discípulos (Pedro, Santiago
y Juan) tienen la visión gloriosa del Maestro en el monte (Marcos 9:2).
Es claro que el número ‘3’ tiene el
significado de ‘Plenitud’ y
no ‘Deidad’. Los “tríos” en la Biblia
se pueden hallar tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos, sin que
impliquen nada extraordinario. Igual ocurre con la llamada “fórmula bautismal” de Mateo
28:19. Allí leemos del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Pero: ¿Es este
texto una prueba de la existencia de 3 Dioses Iguales y Eternos en Uno? ¡No!
Pues en otra ocasión Jesús dijo que Su Padre era Mayor que él y que todos (Juan
14:28; 10:29).
Hechos 16:31,34: “Y
ellos (Pablo y Silas) dijeron (al carcelero de Filipos): Cree en el Señor
Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa... y (él) se regocijó por haber
creído en Dios con todos los suyos.” Estos versículos son
utilizados por los Trinitarios para “probar” que Jesucristo y Dios significan lo mismo. Notemos que al carcelero
de Filipos se le anima a creer en Jesucristo, y luego el texto nos dice que él
y su familia creyeron en Dios.
La lógica es interesante, pero no para este
caso. En Juan 12:44 Jesús dice algo sumamente importante: “EL QUE CREE EN MÍ, NO CREE EN MÍ, SINO EN EL QUE ME ENVIÓ.”
Siendo Jesús el Representante y Mensajero de Dios, al recibirlo a él, lo
recibimos a Su Padre. Y Si creemos en Jesús, creemos también al Padre, quien le
envió.
En Hechos 9:36-43 Pedro realiza un milagro
al resucitar a la joven llamada Dorcas.
En el verso 42 se informa que por este milagro de Pedro muchos “creyeron en el
Señor”. ¿Diremos que San Pedro era el mismo Señor? Pues no, claro está.
Lucas 8:39: “Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán
grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él (el exorcizado) se fue, publicando
por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.” Aquí
tenemos un caso semejante al anterior. En primer lugar: Es interesante lo que
le dijo Nicodemo a Jesús, después de ver los milagros realizados por el Señor
en las bodas de Caná. En esa ocasión había convertido el agua en vino excelente
(Juan 2:1-11). La confesión de Nicodemo fue: “Rabí, sabemos QUE HAS VENIDO DE DIOS como MAESTRO; porque nadie
puede hacer estas señales que tú haces, SI NO ESTÁ DIOS CON ÉL.” (Juan
3:2). Notemos que Nicodemo NO creyó que Jesús fuera Dios mismo por razón de sus
milagros. Él admitió que Jesús era Maestro, y que Dios estaba con él dándole el poder para hacer
maravillas.
En
segundo lugar: En Juan 5:19 Jesús admitió que NO podía hacer nada por sí mismo, sino lo que veía hacer al Padre.
Veamos Ahora el caso de Lázaro. Después de haberlo resucitado, Jesús ora: “Gracias te doy por haberme oído.”
(Juan 11:41,42). Es claro que Dios obraba a través de Cristo, y así lo
entendieron el exorcizado, y el mismo Evangelista Juan.
Juan 5:23: “Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra
al hijo, no honra al Padre que le envió.” Pero: ¿Por qué tendríamos que
honrar al Hijo como se honra al Padre? La respuesta está en el mismo verso: “el
que no honra al Hijo no honra al Padre que le envió.” ¡Aquí está la razón
verdadera! Jesús debe ser honrado como si fuera el mismo Padre Dios, porque es Su
Representante o Mensajero, o también, Su Embajador Real.
Él vino como el Hijo del Rey...¡Un Príncipe, un Noble Real! Él es el
heredero al trono del Reino de Dios. De modo que los honores que se le
rinden a él deben ser los mismos
como se le rendirían a Su Padre, el
Rey.
Además, Jesús NO dice que él debe ser ADORADO
como se le ADORA al Padre, el Único Dios Verdadero (Juan 17:3). Recordemos
cuando él estaba siendo tentado por el Diablo. Jesús le replicó a Satanás que
en la Escritura estaba escrito que sólo al Señor Dios se le debía adorar y
servir, refiriéndose a Jehová(Mateo 4:10). ¡Pero Jesús no es Jehová! El texto
más claro que prueba que Jehová no es Jesucristo está en el Salmo 110:1 que
dice: “El Señor (Adonai: YHWH) dijo a
mi señor (Adoni) siéntate a mi diestra...” Aquí ‘Adonai’ o YHWH o
Yaweh, le dice a Su Mesías elegido y entronizado ‘Adoni’, que se siente a Su diestra. Por supuesto que este
“adoni” es Su Hijo glorificado. Por tanto, ‘Adon’ (Jehová o Yavé) No es el
mismo ‘Adoni’ (Su Hijo entronizado).
En el Antiguo Testamento, el rey humano
David recibió, JUNTO con Jehová, “la adoración postrada”
de la congregación del pueblo (1 Crónicas 29:20). Sin duda, este
reconocimiento del pueblo hacia Dios y Su rey, no lo hacía al rey David igual a
Dios o ‘Dios Eterno’. La honra que recibió Jehová y Su rey por parte de Su
pueblo era un símbolo de sujeción, de subordinación a Dios a través de Su
rey ungido, David. Así, el “David Mayor”, el Señor Jesucristo, debe ser
honrado como se honra a Dios, pues es Su Representante, Su Rey humano
glorificado, del Reino que se restaurará.
Hebreos 1:8: Aquí Pablo cita un pasaje del Salmo 45
para referirse a Jesús y que dice: “Tu
trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu
reino.” ¿No prueba este pasaje que Cristo es Dios? Pero parece que este
texto es una cita del Salmo 45:6, donde la palabra ‘Dios’ se refiere a un
hombre, un hombre en una exaltada posición, particularmente, el Rey.
Los tres primeros capítulos de Hebreos
contienen una discusión de Cristo en una variedad de roles que posee y títulos
que se le han dado; por ejemplo, “el
resplandor de su gloria” (1:3); “hecho
tanto superior a los ángeles” (1:4); “Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión” (3:1). Cada
verso que conduce al verso 8 en Hebreos 1 enfatiza la grandeza de Cristo y lo
que hizo; de esta suerte el título ‘Dios’. Es solamente un título formal,
usado acá para indicar Su poder y gloria.
El llamar a una persona ‘Dios’ en el uso oriental difiere
del occidental. Sabemos que el título ‘Dios’ es usado por Moisés
(Exodo 7:1), por los Jueces de
Israel (Exodo 22:28), los hijos
del Altísimo (Salmo 82:6).
Mateo 28:17: “Y cuando le vieron, le adoraron (Gr. ‘Proskuneo’);
pero algunos dudaban”. Los
Trinitarios sostienen que si Cristo fue adorado, entonces él era Dios. Pero la
palabra Griega ‘Proskuneo’
tiene un significado más amplio, como puede ser visto en Mateo 18:26 y
Apocalipsis 3:9. Ver también cómo muchas Biblias traducen Hebreos 1:6. Pero
lo cierto es que la forma o palabra Griega ‘Proskuneo’ puede ser usada para
hombres con autoridad que ¡NO son divinos! Así ocurre en Mateo 18:26.
Pero existe otra palabra Griega ‘Latreuo’ que es usada
EXCLUSIVAMENTE por el Padre: Mateo 4.10; Hechos 7:7; 24:14; 26:7; 27:23;
Romanos 1:9; Apocalipsis 7:15; 22:3, etc. John
Nelson Darby, en una nota al pie de la página sobre Mateo 4:10 dice: ‘Proskuneo’: “Un acto de reverencia personal y homenaje”. Lo que en el
lenguaje moderno es llamado ‘adoración’ es ‘Latreuo’. Ver también la “New English Bible” (La Nueva Biblia Inglesa), donde traduce ‘Proskuneo’
como ‘homenaje’ y ‘Latreuo’ como adoración en
Mateo 4:10.
Y en muchos pasajes del libro del
Apocalipsis aclaran que sólo el Padre, y nunca el Hijo (el Cordero), es
adorado: comparar 7:10-12; 11:15-17; 14:7; 15:2-4; 19:4,10; 22:9. Ver También
7:15 y 22:3 donde el Griego ‘Latreuo’ es usado.
1 Juan 4:9: “...Dios
envió a Su Hijo Unigénito al mundo, para que vivamos por él.” Los
Trinitarios sostienen que si Cristo fue enviado por Dios, entonces él tuvo que
haber preexistido en el cielo como Dios. Pero lo que los Trinitarios parecen
ignorar es que Juan el Bautista fue también un hombre ENVIADO de Dios. En Juan
1:6 leemos: “Hubo un hombre ENVIADO
DE DIOS el cual se llamaba Juan.”
La Biblia dice que Cristo era “de Dios” (‘ek theou’). Pero los
discípulos también son “de Dios”
(‘ek theou’---Juan 8:47). ¿Prueba ello que nosotros y Jesús vinimos del cielo
literalmente hablando?
Juan 20:28: “Entonces
Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!”. Este es uno de los
textos favoritos de los Trinitarios. Claramente aparece Jesús como “Dios” y
“Señor”. Esto parecería contradecir lo dicho por Pablo en 1 Corintios 8:4-6,
donde sólo el Padre es Dios, y Jesús, el Señor. No obstante, creemos que no hay
ninguna contradicción si es que se toma la palabra y título “Dios” en otro
sentido. Pero como dice el Doctor en Teología Victor Paul Wierville: “Esta
escritura se relaciona con Hebreos 1:8 donde Tomás reconoció a Jesucristo en su
posición exaltada por medio de colocarse él en una posición inferior. ‘Mi Señor
y mi Dios’ paga un gran homenaje al resucitado”.
No obstante, una mayor verdad es mostrada
por el uso de Tomás de la frase “Mi
Señor y mi Dios” para Jesucristo. Trae a la luz la precisión de una
figura de dicción. La figura específica de dicción es llamada Endíadis. Literalmente la figura
de dicción llamada Endíadis significa “Uno por medio de dos”. (Gr. “hen”
= uno, “diá” = Mediante, “dys” = dos). Tiene lugar cuando se emplean dos palabras para expresar una
sola idea. Una expresa la idea; la otra sirve para intensificar el sentido de
la primera. Es una figura típicamente oriental,
aunque se halla también en latín, como también en griego y hebreo. Este método da considerable coherencia al
texto. Cuando Tomás exclamó “Mi Señor y mi Dios,” él estaba observando el
Cristo resucitado como “mi Señor
divino.” La palabra “señor” expresa el hecho y la palabra “divino”
intensifica la de “señor” al grado superlativo. ¡Verdaderamente mi Señor divino
es exactamente lo que Cristo es! Pero también los cristianos serán “señores divinos” en el reino de
Cristo (2 Pedro 1:4—“naturaleza
divina”--- 2 Corintios 1:21: “nos
ungió” o “nos hizo Cristos”). Al llegar a tener los cristianos la
naturaleza divina, ¿se convierten en parte de la Deidad? Además, recordemos que
Juan no escribe su Evangelio para probar la supuesta “Deidad” del Hijo sino la FILIACIÓN de Cristo con Dios el
Padre (Juan 20:31).
Recordemos nuevamente que Moisés, el
libertador, quien prefiguró al “Moisés Mayor”: Jesucristo, fue “Dios” ante el
Faraón de Egipto. En Exodo 7:1 se lee: “Jehová
dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido DIOS ante Faraón, y tu hermano
Aarón será tu profeta.” Ahora bien, la Biblia profetizó que Dios “levantaría un profeta semejante a Moisés”
(Hechos 3:22; 7:37; Deuteronomio 18:15,18).
De igual modo, Jesús, un profeta como Moisés, tenía las funciones de
“Dios” en su ministerio durante el apogeo del Imperio Romano. Así como Moisés
era “Dios” en función, también Jesús lo fue. Pero ni Moisés, ni Jesucristo,
fueron dos “deidades”.
2 Corintios 4:4: “En
los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para
que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual
es la imagen de Dios.”
Este pasaje, usado por los Trinitarios,
prueba que Cristo (el segundo Adán) es “la
imagen de Dios.” Pero, ¿prueba realmente este texto que Cristo es Dios,
por ser él de la misma imagen de Dios? Nótese que Dios también hizo al primer
hombre (Adán), y a Eva, a su MISMA IMAGEN. Leemos en Génesis 1:27 “Y creó Dios al hombre a SU IMAGEN, a IMAGEN
DE DIOS lo creó; varón y hembra los creó.” Por tanto, el primer
Adán, como Eva, eran de la misma
imagen de Dios en su estado perfecto. Cristo, como el “segundo
Adán”; el Hombre Perfecto, era de la misma imagen del Dios Padre.
Los creyentes igualmente son “transformados de gloria en gloria en la
misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Esta
verdad no nos hace a nosotros “Dios.” (Y esta explicación va también para
Colosenses 1:15-19).
Hebreos 1:3: “El
cual (Jesús), siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su
sustancia, y quien sustenta
todas las cosas con la palabra de su (Padre) poder... se sentó a la diestra de
la Majestad en las alturas.”
Este pasaje hace una clara distinción entre
el Padre Dios y el Hijo. En el mismo verso 3 se dice que Cristo está sentado “a
la diestra de la Majestad”, o como Pedro dice: “A la diestra de
Dios” (1 Pedro 3:22). También Pablo habló en Efesios 1:17 de Dios como
“el Dios de nuestro Señor Jesucristo.” Semejante lenguaje como
éste, el cual abunda en la Escritura, no armoniza para nada con la doctrina de
la Trinidad, o de la Deidad de Cristo.
Con el fin de obtener una visión práctica
del verso en cuestión (v.3), el cual ha sido difícil de comprender, el lector
haría bien en colocar entre paréntesis a la palabra “siendo”.
Luego veremos que Jesús es el representante de Dios reflejando Su gloria, la
imagen de su Persona (no “Personas”) o sustancia.
Según la Biblia, la “autoridad” y el
“poder” manifestado por Cristo le fue delegado a él por el Padre como se pueden
ver en los siguientes textos: Mateo 28:18; Juan 5:19,36; 8:28; 12:49; 14:10;
Hechos 2:22; 2 Corintios 13:4.
Las palabras que él habla, y la vida que
ahora él vive, son por el poder (dinamis) de Dios (2 Corintios 13:4). Cuando
Cristo dijo: “Todo poder me ha sido
dado” (Mateo 28:18), él usó una palabra griega diferente (exousia), que
significa “privilegio” o “autoridad”.
Ahora bien, si aceptamos que la imagen de
Cristo con la de Su Padre es una sola,
o la misma, en el sentido literal de la palabra,
haciéndolo a él igual a Su Padre;
entonces nosotros, quienes “seremos hechos
conforme a la imagen de Su Hijo” (Romanos 8:29), seremos parte de la
Deidad, e iguales a Dios y a Cristo. A Través de la imagen Cristo, nosotros
absorberemos la imagen de Dios Padre.
Juan 21:17: “Señor,
Tú sabes todas las cosas.” Los Trinitarios sostienen que Cristo es Omnisciente, pues sabe todas las
cosas. Luego afirman que la Omnisciencia es sólo un atributo de DIOS. Por tanto
Cristo es Dios.
Pero: ¿Sabía realmente Jesús todas las
cosas? Todo parece que no. En una ocasión alguien le había tocado su manto y
Cristo sólo atinó a preguntar: “¿Quién
es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban:
Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha
tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo sé que ha salido poder
de mí.” (Lucas 8:45,46).
Es obvio que Jesús ignoraba quien le había
tocado su manto. Esto indica que Cristo no lo sabía todo. En otra ocasión, al
hablar de su Segunda Venida, dijo: “Pero
de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo,
ni el Hijo, sino sólo el Padre.” (Marcos 13:32).
En otra oportunidad, cuando Jesús estaba a
punto de partir al cielo, los discípulos le preguntaron cuándo sería restaurado
el reino a Israel. Jesús les contestó con claridad: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el
Padre puso en su sola potestad.” (Hechos 1:7). Es obvio que Jesús
tampoco sabía el tiempo del establecimiento del reino en la tierra.
Finalmente, estando Jesús ya entronizado en el cielo, y por espacio de unos 73 años, tampoco sabía lo que después vino a conocerse como el Apocalipsis de Juan. Notemos como comienza el Apocalipsis (1:1): “La revelación de Jesucristo que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.” Aquí notamos que Dios le revela a su Hijo glorificado y entronizado “las cosas que deben suceder pronto”. A su vez Jesús se lo revela a Juan por intermedio de un ángel. Por citar un ejemplo, Jesús no sabía nada del surgimiento de una mujer fornicaria que está sentada sobre una bestia con siete cabezas y diez cuernos. Es cierto que en Daniel aparece esa misma bestia, pero no la mujer fornicaria de color escarlata (Apocalipsis 17). Dios se lo reveló a Jesús sólo cuando estuvo en el cielo, y ya glorificado. También parece obvio que Jesús, mientras estuvo en la tierra, nada supo que después del milenio bajaría una ciudad hermosa llamada la “nueva Jerusalén” (Apocalipsis 21). Tampoco sabía que 144,000 hebreos serían las primicias del Cordero (Apocalipsis l4:3). Todas estas cosas, y más, ignoraba Jesús durante su ministerio terrestre. ¿Puede alguien, entonces, decir que Jesús es el Dios Omnisciente? Entre los años 27 d.C (año en que Jesús regresa al cielo) y 100 d.C. (F